Acabamos de salir. 30 nov. 09.25 horas. Rumbo 240 de salida. 25 nudos de viento. Marejada. Olas de 2.5 metros. Nubes y claros.
Un saludo.
Manuel Trujillo Temboury
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Un saludo para los navegantes
Cuando a George Mallory le preguntaron “por qué quería escalar la montaña más alta del mundo” contestó: “porque está ahí”.
Hoy día cruzar el Atlántico no se parece en nada a la época heroica de los viajes de exploración, no tan lejana, por cierto. El GPS, las balizas y los teléfonos vía satélite, los alimentos actuales o los servicios meteorológicos, incluso Internet, hacen que sea infinitamente más seguro cruzar las tres mil trescientas millas que separan la Península del Caribe que hace tan solo unas pocas décadas. Pero además, ¿para qué pasarse un mes en un barco de treinta metros cuadrados, justitos de agua y energía y sin entretenimientos, en lugar de hacer el salto en unas pocas horas para disfrutar del sol y las playas con palmeras? La respuesta es que el viaje en velero de un lado al otro del océano es más una aventura personal que otra cosa.
Y es por eso por lo que os envidio, amigos, porque os habéis podido permitir cruzar el océano simplemente “porque está ahí”.
¡Buena proa!
Alfredo
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